LO NUEVO esta semana en soundboxradio.
2 hermosos temas.
BRUNO MARS - I Just Might
GORILLAZ - The Happy Dictator
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ROB ZOMBIE – The Great Satan
Como buen aficionado al cine de terror, Rob Zombie parece haber concebido su discografía como si fuera una saga del género. Cada álbum es una nueva entrega, pensando que será reclamo suficiente para que los fans vuelvan a pasar por taquilla.
#robzombie
HISTORIA NO CONTADAS DE PERSONAJES DE LA MÚSICA.
Cuando las tribus del llamado pop de sintetizadores se unen, en general comulgan alrededor de grandes temas creados por bandas de inicios de los 80 como Erasure, Pet Shop Boys, Yazoo, New Order, OMD y Depeche Mode.
En ese sentido, la dupla que en su momento formaron Vince Clarke y Alison Moyet dejó un legado que, aunque limitado, sigue siendo considerado entrañable entre los amantes de este género. No se trataba solamente de una corriente musical, sino de una vena generacional, una conexión de edades de los hoy cuarentones y treintones, una estrella del pasado cuyo brillo sólo ellos recuerdan, una avalancha cuya fuerza guardan bien en la memoria.
Hace casi 30 años, «Nobody’s Diary» fue uno de tantos sencillos que contribuyeron al crecimiento exponencial del synthpop en Reino Unido. Perteneciente al segundo y último álbum de Yazoo, Moyet escribió una sentida letra sobre un amor no correspondido que convirtió la melancolía en exquisitez pura, lo que no precisamente hizo feliz a Clarke, quien buscaba un sonido más electrónico y no de vuelos bajos. Al poco tiempo, la dupla decidió romper y tomar rutas distintas.
Algo así como 25 años después, se dio un breve reencuentro de la banda para dar unos cuantos conciertos. Ahí fue recordada y recuperada «Nobody’s Diary», cuya respuesta por parte del público fue más que contundente.
Hay páginas que por más que se llenen de polvo, jamás se borran.
NUEVO ALBÚM DE MOBY " future quiet"
Después de algunas especulaciones, Moby finalmente anunció el lanzamiento de Future Quiet, su vigésimo tercer disco de estudio.
U2 LANZAN POR SORPRESA EL EP DE FUERTE CARGA POLÍTICA «DAYS OF ASH»...
U2 ha lanzaron ayer por sorpresa el EP desafiante y de fuerte carga política «Days Of Ash» («Días de Ceniza») y han anunciado una nueva edición única de su clásico fanzine, Propaganda.
La banda irlandesa se ha tomado su tiempo, es su primera música en nueve años, desde 2017.
El nuevo lanzamiento incluye seis canciones y lo ha publicado Island Records. Bono y compañía lo han descrito como una respuesta a los convulsos tiempos que corren y lo han dedicado a quienes luchan en primera línea por la libertad.
Cuatro de las canciones tratan sobre personas y se centran en una madre, un padre, una adolescente cuyas vidas fueron truncadas, así como desde el punto de vista de un soldado que lamenta tener que renunciar a sus sueños de creatividad para ir a defender la libertad de su país.
El EP se abre con fuerza con «American Obituary», hace referencia a los sucesos ocurridos en Minnesota el 7 de enero, cuando una civil llamada Renee Good fue asesinada por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos.
Le sigue otra nueva canción, «The Tears Of Things», que examina, a través de los escritos de los profetas judíos, cómo vivir con compasión en tiempos de violencia y desesperación. La letra también imagina una conversación entre el David de Miguel Ángel y su creador, donde el primero rechaza la idea de que tiene que convertirse en Goliat para derrotarlo. Tanto la primera canción como la segunda están muy bien.
«Song of the Future» fue escrita para honrar la vida de Sarina Esmailzadeh, de 16 años, una de las miles de colegialas iraníes que salieron a las calles como parte del movimiento Mujer, Vida, Libertad en 2022. Se unieron tras la muerte de Jina Mahsa Amini, una joven kurdo-iraní que falleció en Teherán a causa de las heridas sufridas tras su arresto por no llevar el hiyab según las normas gubernamentales.
Esmailzadeh fue detenida por las fuerzas de seguridad iraníes y murió a causa de las heridas, y la canción de U2 busca honrarla por los esfuerzos que realizó en su corta vida. El tema es más modesto. El EP empieza muy bien pero va perdiendo a lo largo de sus seis canciones.
El disco también incluye una lectura de «Wildpeace», un poema del autor y poeta israelí Yehuda Amichai, y la canción «One Life At A Time». Esta última está dedicada a Awdah Hathaleen, palestino, padre de tres hijos y profesor, quien fue asesinado en su aldea de Cisjordania por un colono israelí el año pasado.
El EP concluye con la canción «Yours Eternally», en la que Bono y el guitarrista The Edge colaboran con Ed Sheeran y el músico ucraniano convertido en soldado Taras Topolia. El tema, escrito en forma de carta de un soldado en servicio activo, incluye un cortometraje documental dirigido por el director de fotografía y cineasta ucraniano Ilya Mikhaylus.
El documental captura la vida cotidiana de Alina y sus compañeros soldados que luchan en el frente de la guerra y se estrenará el martes de la semana que viene, 24 de febrero, cuatro años después de que Rusia invadiera Ucrania.
Bono ha declarado sobre el nuevo EP de U2:
“Ha sido emocionante tenernos a los cuatro juntos de nuevo en el estudio durante el último año”, revelando también que un álbum completo con material nuevo llegará a finales de 2026.
HISTORIA NO CONTADAS DE PERSONAJES DE LA MÚSICA.
Tarzán y el mimo, En las discotecas ochenteras, tupidas de rosas chillantes y azules eléctricos, el grito de Tarzán, conocido por otros simplemente como «el llamado de la selva», retumbaba de lo lindo los viernes y sábados de interminable juerga. Y todo por culpa de Baltimora, una formación electrónica a cargo del productor Maurizio Bassi. Un proyecto italiano que, como tantos de la década, halló notoriedad exprés: dos que tres shows televisivos interesados en su oferta y ¡pum!… dinero fácil.
Éxito y debacle rápidos. Una estrella que, pese a ser fugaz, permaneció en el disco duro de los chicos de una generación entera a la que todavía hoy, entre canas, achaques y arrugas, le nutre meter reversa en el tiempo.
En abril de 1985 su simplón y embriagante primer single, «Tarzan Boy», salpicó cuanta estación de radio sonaba en favor del pop. Y muy pronto el contagio entre programadores y patronos de las radiodifusoras propició que la pieza, remojada en el género italo-disco, llegara a la cima de los listados de popularidad en Bélgica, España, Países Bajos, Francia y Canadá, además de agenciarse el tercer lugar en Reino Unido y el decimotercero en el Billboard. A esto habría que sumar una generosa exposición de su videoclip en MTV, donde el frontman norirlandés de Baltimora, Jimmy McShane, se contoneaba cual culebra dentro de un holgado atuendo en tonos blanco y café. Intenso maquillaje, fogonazo a la vista.
«Me inicié como bailarín a los siete años, luego abandoné Irlanda y me fui a Londres a estudiar teatro, ahí aprendí a cantar», le dijo Jimmy a Dick Clark cuando debió actuar en el programa American Bandstand para promover el álbum Living in the Background. «Actuar»… porque en realidad McShane se dedicaba a hacer mímica. Desquitaba su salario meneando la cadera como un ente hipervitaminado frente a las cámaras, sonriente y gesticulante con esos anteojos que parecían haber sido remojados en colorante. En el mejor de los casos el británico pegaba el grito de Tarzán, pero esto, con garganta sana, cualquiera puede hacerlo.
Aún en la era de la dictadura synthpopera, la banda no volvió a crear sencillos de alto voltaje como «Tarzan Boy». Desanimado al mirar el descenso de las cifras, Bassi desmembró el proyecto en 1987. A Cenicienta le había llegado la media noche.
Una década después de la gloria, McShane falleció por complicaciones asociadas al SIDA sin que muchos se enteraran. No sólo apilaba 37 años de vivencias cuando su reloj biológico se detuvo, también se llevó a la tumba ese gran secreto de ser el mimo de Baltimora. Esto fue revelado por el productor Tom Hooker tiempo después, cuando ya nadie podía llevar a la hoguera al infractor: «Hay mucha mierda en el negocio y muchos no desean molestar a sus fans para no sacrificar la venta de discos. Ya no me importa, digo la verdad tal cual es: Baltimora era el canto de Maurizio Bassi y no la imagen que murió de SIDA años más tarde. Milli Vanilli no eran cantantes reales, Boney M. en los años 70 era un grupo de pura imagen. Yo no inicié esto. Se trata de adultos tratando de hacer negocios.»
Más allá de la controversia que en realidad nunca estalló, todavía en nuestros tiempos «Tarzan Boy» es pegajosa gracias al molde que desde 1985 han abrazado con vigor los adictos a la electrónica. Desde aquellos tiempos en que asistían a la disco para hacer el llamado de la selva a coro con McShane.